El blanqueamiento dental puede aclarar el tono de los dientes y mejorar manchas relacionadas con el paso del tiempo, algunos alimentos, bebidas o tabaco. No todos los cambios de color tienen el mismo origen, por eso el primer paso es revisar dientes y encías antes de decidir.
Qué puede aportar
Cuando está indicado, puede ayudar a conseguir un tono más luminoso y uniforme. El objetivo es una sonrisa saludable y natural, no un blanco idéntico para todas las personas.
Antes de empezar
Una exploración permite descartar caries, inflamación de encías, sensibilidad importante u otros motivos de cambio de color. Las coronas, carillas y empastes no cambian de tono con el blanqueamiento; conviene tenerlo en cuenta al planificar.
Durante y después
La sensibilidad temporal puede aparecer en algunos casos. Seguir las pautas del profesional, evitar productos abrasivos y cuidar la higiene ayuda a mantener el resultado. Los tratamientos sin valoración previa no permiten adaptar la técnica a tu boca.